Ilustración: Riley Rossmo

La batalla del intraemprendedor bizarro

Por mucho que algunos se empeñen en decir que “los intraemprendedores no existen”, o se les desprecie calificándolos como “emprendedores de Segunda B”, la realidad es que el intraemprendedor es como un trébol de cuatro hojas.

Son raros de ver, pero una vez encontramos uno, y siempre y cuando lo sepamos cuidar y conservar como se merece, será capaz de proporcionarnos algo mucho más crucial que buena suerte.

Porque en este tiempo en el que todos vivimos en condiciones de extrema incertidumbre, y donde todos competimos contra todos, no será la buena suerte la que salve nuestra empresa del olvido.

El presente y el futuro es de aquellas empresas que sean capaces de luchar con inteligencia en una batalla por la reinvención constante, donde nuevas propuestas puedan proporcionarnos un crecimiento idílicamente exponencial.

Una batalla dura y compleja no exenta de sacrificios de todo tipo, donde el super-villano siempre está en casa, dentro de la empresa y a la vuelta de la esquina, listo para pelear por el conservadurismo y el “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

Una batalla, en ocasiones de supervivencia, pero siempre de crecimiento, que es la batalla del intraemprendedor bizarro.

Y bizarro no el sentido del inglés o francés bizarre, que lo define como algo extraño o incluso estrafalario. Aunque bien pensado, y al igual que el trébol de cuatro hojas, el intraemprendedor también lo es.

Bizarro en el más puro y amplio sentido de lo que es y debe ser un fighter, un luchador, un héroe dentro de la empresa, pero en su vertiente más latina.

Bizarro, del italiano bizzarro, iracundo.
1. adj. Valiente, esforzado.
2. adj. Generoso, lucido, espléndido.

Dejemos de lado la traducción poco afortunada que en España vio nacer a Bizarro, unos de los villanos antagonistas de Superman más temidos, y centrémonos en conocer cuáles son las cualidades que realmente definen al intraemprendedor bizarro, el luchador que toda empresa necesita.

Valiente

Los detractores del intraemprendedor dirán, que valiente es el emprendedor o empresario, que en condiciones de extrema incertidumbre, y sin la “seguridad” de un salario a fin de mes, es capaz a apostarlo todo a una carta.

En mi opinión, el mérito del emprendedor no debe convertirse en demérito del intraemprendedor.

Porque si en algo destaca el intraemprendedor bizarro es por su valentía. Una más que necesaria cualidad para:

  • Rebelarse como un inconformista dispuesto a luchar contra el sagrado status-quo.
  • Luchar por el crecimiento y reinvención de la empresa, mientras se enfrenta a una poderosa reticencia al cambio. Salim Ismail lo define muy bien cuando habla en “Exponential Organizations” del sistema auto-inmune de las compañías. Una habilidad innata a la organización clásica o lineal, que le permite defenderse con uñas y dientes de cualquier cambio externo o interno.
  • Poner en juego su carrera dentro de la empresa. Nos guste o no, el síndrome del intraemprendedor desterrado es una triste realidad.

Lucido y esforzado

Según la RAE, lucido y esforzado es aquel que desempeña las cosas con gracia, liberalidad y esplendor. Aquel que probablemente va a sufrir un chasco o lo ha sufrido. Aquel que está en disposición de poder hacerlo y es capaz de ejecutar y lanzarse a la acción.

Y en esta batalla la “gracia” está, en que el intraemprendedor bizarro trabaje con gracia la búsqueda y definición de nuevas líneas y modelos de negocio. Una tarea que maximizará sus posibilidades de éxito si se desarrolla bajo las siguientes condiciones:

  • Independencia física, procedimental, y en ocasiones hasta financiera, del intraemprendedor y su equipo respecto a la empresa madre.
  • Dependencia directa del líder, en la mayoría de las ocasiones el CEO o Consejero Delegado.
  • Recursos bajo demanda, físicos y humanos.
  • Involucración activa de la comunidad y agentes externos, alineados con un mantra masivo y transformador.
  • FocoFocoFoco + Diferente + Memorable: desarrollo de propuestas bajo las tres claves de una estrategia ganadora.
  • Utilización de metodologías y herramientas basadas en la experimentación: como The Hero Plan, capaz de adaptar a las necesidades incluso de la gran empresa, la aplicación ordenada y procedimentada de LeanStartup, Customer Development, Business Model Generation y Organizaciones Exponenciales.

Todo ello siendo conscientes de que “sufriremos chascos” y fallos. Fundamentales para el aprendizaje y más que tolerables, siempre y cuando se produzcan bajo la famosa doctrina de Lean Startup: “Falla pronto, falla barato, y aprende por el camino”.

Generoso y espléndido

Enamorarse de su propuesta es uno de los grandes peligros del emprendedor, y en este caso también del intraemprendedor.

El intraemprendedor bizarro debe tener clara cual es su misión y papel en la batalla. Y este no es otro que

Maximizar los beneficios de su empresa madre, catalizando la innovación en entornos reticentes al cambio.

Un proceso que comienza buscando la reinvención a través de nuevas propuestas y modelos de negocio, y que termina cuando cualquiera de esas propuestas ha sido validada, mediante la captación suficiente de clientes reales.

En ese momento el intraemprendedor bizarro debe dar un paso a un lado, y dejar que un nuevo batallón asuma la siguiente fase de la batalla, en forma de spin-off, o si así es justificable, dentro de la empresa madre.

Es el intraemprendedor bizarro…

Incomprendido, degradado y muchas veces hasta repudiado.

Una figura extraña y extravagante, llena de valentía, lucidez y generosidad, capaz de moverse con soltura entre las sombras del conservadurismo.

Un luchador, un fighter que pelea contra villanos dentro y fuera de su círculo, en busca de un futuro propio y ajeno con crecimiento exponencial.

El intraemprendedor bizarro.
Todo un trébol de cuatro hojas que debes empezar a buscar, aunque algunos sigan insistiendo en que simplemente «no existen».

 

Related Posts
Showing 2 comments
  • Ángel Gavín

    Has dado en el clavo, Daniel. El intraemprendedor no solamente es una figura necesaria en la empresa, sino también necesaria. Y cada día más. Hay gente con muchas ideas, iniciativa y capacidad de liderazgo que, por unos motivos u otros, no desea lanzarse a tener su propia aventura empresarial, y puede desarrollar todo ese potencial bajo el paraguas de la empresa para la que trabaja. Pero, para que esto tenga posibilidades de triunfar, se necesitan una serie de condiciones y facilitadores, como apuntas en el post.. Si, por el contrario, lo que el intraemprendedor se encuentra son «palitos en la rueda de la bicicleta» …

    La batalla no es fácil, pero estando preparado para ello.

    Saludos y mucha suerte con el curso de intraemprendimiento. Lamentablemente no podré asistir, pero a la vista de los contenidos y los ponentes, lo considero absolutamente recomendable..

    Ángel

    • Daniel Vecino

      Gracias Ángel por tus palabras!

      Pronto hablaremos de cómo eliminar esos «palitos en la rueda», y de la importancia de contar con un «liderazgo dictador pero benevolente» para que la innovación, y en particular el intraemprendimiento, sea una realidad.

      Fighting!