Ser el primero,
ser el mejor,
o no

Seguramente como en tu caso, mi carrera profesional se ha desarrollado confiando y creyendo ciegamente, en las máximas que desde hace más de 20 años guían el marketing y la estrategia.

Ya seas un reputado empresario, un profesional a los lomos de una startup, o un trabajador por cuenta ajena, será difícil que nunca hayas escuchado, e incluso entonado con solemnidad, frases como:

¡Hay que ser el primero!
¡Es más importante ser el primero que ser el mejor!
¡Si no puedes ser el primero, crea una categoría donde lo puedas ser!

Y sin duda mi favorita…
¡Amigos! ¡Tenemos que innovar!

No pretendo poner en entre dicho el gran trabajo de dos leyendas como Ries y Trout en “Las 22 leyes inmutables del marketing”. Pero si compartir contigo mi experiencia en relación a tan “inmutable” doctrina.

Fundamentalmente porque si algo he podido constatar a lo largo de los años, es que

Ser el primero, o ser el mejor, no es garantía absolutamente de nada.

Zuppex,
mi primer #fail

Si me has escuchado en alguna ocasión, o has leído “El Plan del Héroe”, recordarás el caso Zuppex; una de mis primeras experiencias como emprendedor, y mi primer fracaso.

Se resume rápido. Tener un “WhatsApp”, un año y medio antes de que WhatsApp si quiera se hubiera constituido como compañía, no es suficiente para que los 11.000 millones de dólares que desembolsó Facebook por la famosa app de mensajería, no estén ingresados, como dirían los de Muchachada Nui, en una de mis cuentas del Banco Pastor.

Encontrarás la historia completa en la página 40 de nuestro previo del libro “El Plan del Héroe”.

Pero me gustaría trasladarte algún ejemplo más. Y es que la historia reciente está llena de aventuras que murieron siendo las primeras y mejores de su categoría.

El primer y mejor smartphone…
de Microsoft y Motorola

Madrid. Octubre de 2003.

Cómo no se me iba a caer la baba. Tenía en mi poder una de las dos unidades que Motorola había traído al SIMO, para presentar su nuevo smartphone de la mano de Microsoft. El Motorola MPX-200.

Un curioso dispositivo tipo concha y con pantalla a color, capaz de embarcar el recién estrenado sistema operativo para smartphones de Microsoft.

Y en medio del espectáculo, ahí estaba con mis compañeros de Wonderlabs, la empresa de tecnología móvil en la que trabajaba, enseñando las posibilidades del “aparatito” como arma definitiva para las fuerzas de ventas.

Fíjate si fue el primero, que era casi imposible de configurar para que funcionara con una red WIFI, o con GPRS. Hasta la gente de Motorola nos podía consejo para hacer funcionar internet, en la unidad que tenían en su stand.

Innovador, pionero, funcionalmente el mejor,… y sin duda el primero de su categoría. Y sin embargo, muy pocos habrán oído hablar de él. Mucho menos, comprarlo o tenerlo en su poder.

El problema no residía en la calidad del producto, si no en el estado en el que se encontraban en Europa y USA el resto de actores necesarios para poder aprovecharlo.

  • Las redes WIFI eran un tema tabú del que ningún operador quería oír hablar.
  • Las siglas GPRS eran totalmente desconocidas para la gran mayoría, y la minoría que las conocía no podía asumir el coste desorbitado que implicaba pagar cada Kb consumido (lo de las tarifas planas llegó mucho más tarde).

Y ya sabemos que un smartphone sin internet, poco smart, y poco phone.

El primer y mejor tablet…
de Microsoft y HP

Lo curioso es que en la misma mesa, al lado del espectacular teléfono, teníamos un HP TC1000. El que podríamos considerar como el primer tablet serio de Microsoft y HP.

Un dispositivo que llegó mucho antes del famoso iPad de Apple, y que no consiguió, a pesar de ser el primero y el mejor de su categoría, el éxito esperado.

Mi explicación para este fracaso subyace en la experiencia de usuario. Una experiencia heredada de las PDAs con puntero, y que poco o nada se parecía a la gran y memorable innovación en usabilidad, que introdujeron los de Cupertino años después.

Moraleja

En conclusión, de nada sirve ser el primero o el mejor si:

  • Enfocas tu estrategia a un segmento de mercado equivocado.
  • Tu propuesta, a pesar de ser innovadora, no genera una experiencia memorable de inicio a fin, y en todos y cada uno de los elementos del ADN que lo forman.
  • Dependes de aliados clave que no están preparados.

Así que recuerda:

  • Llegar el primero no es lo mismo que ser el primero.
    Preocúpate por buscar cambios positivos significativos que satisfagan necesidades reales de tus clientes. Y así serás de verdad el primero… en la mente de tus clientes.
  • Resta importancia al lugar que ocupas en tu categoría.
    Tus competidores no son enemigos. Estúdialos, conviértelos en villanos, y a través del reto y del Tablero de Batalla de El Plan del Héroe, aprende y crea una propuesta diferente.
  • Mejor y peor son términos subjetivos.
    Como Ries y Trout inmutablemente nos transmitieron, esto es una batalla de percepciones, y cada uno consciente o inconscientemente se construye las suyas propias. Algo en lo que podemos y debemos influir a través de los disparadores emocionales.
  • Pon todos tus esfuerzos en diseñar una propuesta basada en las tres claves de El Plan del Héroe:
    • FocoFocoFoco
    • Diferente
    • Memorable

¿Estás listo para la batalla?
Fighting!

CRÉDITOS

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